Cómo llevar tus gastos si cobrás en dólares y gastás en pesos

Sumar pesos con dólares da un número que no existe. Cómo registrar cada gasto en su moneda, con qué cotización convertir y por qué no hay que recalcular.

Si cobrás en dólares y gastás en pesos —o al revés, o las dos cosas— ya sabés que el problema no es anotar. El problema es que la suma no significa nada. Un total que mezcla pesos con dólares es un número que no existe, y convertir a mano obliga a buscar la cotización de cada día.

Abajo, cómo llevarlo de una forma que sirva para decidir y no solo para anotar.

El error de convertir al cargar y olvidarse del original

La forma más rápida es pasar todo a una moneda al momento de anotarlo y tirar el dato original. Funciona hasta el primer mes en que querés revisar algo.

Cuando guardás solo "gasté 47.000 pesos" perdiste la información de que ese gasto era de 40 dólares. Y son dos cosas distintas: el alquiler en dólares sube en pesos sin que hayas cambiado nada de tu vida, y si solo guardaste pesos no tenés cómo distinguir "gasté más" de "se movió el tipo de cambio".

La regla práctica: guardá cada gasto en la moneda en la que efectivamente pagaste, y que la conversión sea una vista, no el dato.

Qué cotización usar

La del día en que hiciste el gasto, no la de hoy. Suena obvio y casi ninguna planilla lo hace, porque en una planilla es incomodísimo.

La consecuencia de usar la de hoy es que un mes ya cerrado cambia de tamaño cada vez que lo abrís. Enero deja de ser comparable contra febrero, porque la diferencia entre los dos ya no es cuánto gastaste: es cuánto se movió el dólar entre que pasó enero y el momento en que estás mirando. Para decidir algo, eso es inservible.

Por eso la conversión tiene que congelarse cuando cargás el gasto. Es una de esas decisiones que parecen un detalle técnico y son en realidad la diferencia entre unos números que sirven y unos que no.

En qué moneda mirar el total

Depende de la pregunta, y por eso conviene poder cambiarlo sin tocar los datos:

Las dos vistas son útiles y responden cosas distintas. Si tenés que elegir una para siempre, estás perdiendo la mitad.

El caso de los gastos compartidos

Es donde todo esto se vuelve más evidente. Un viaje donde el hotel se pagó en reales, los pasajes en dólares y las comidas en pesos no se puede dividir a mano sin una tarde de trabajo, y es exactamente el momento en que a nadie le dan ganas de hacerlo.

Lo mismo pasa, más despacio, con una casa donde el alquiler está en dólares y el súper en pesos: si los dos gastos no se convierten con el mismo criterio, el saldo entre las dos personas queda mal y nadie sabe bien por qué.

Cómo lo resuelve Kesef

Cada movimiento se guarda en la moneda en la que pagaste —el alquiler en dólares queda en dólares, el café en pesos queda en pesos— y aparte elegís en qué moneda querés ver los totales. Cambiar esa vista no modifica ningún movimiento.

La conversión usa la cotización del momento en que registrás el gasto y queda fija: un mes cerrado no cambia de tamaño después. Son más de 60 monedas, y está en el plan gratuito.

En los grupos aplica el mismo criterio: cada gasto compartido se convierte al cargarlo y el saldo queda expresado en una sola moneda, que es lo que hace que un viaje con gastos en tres monedas siga cerrando.

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