Cómo reconstruir un mes de gastos que no anotaste

Se puede, y sirve: es la forma más rápida de tener un mes base para presupuestar. En qué orden mirar las fuentes, qué se va a perder igual y cuándo conviene no reconstruir nada.

Querés empezar a llevar tus gastos y necesitás un punto de partida: cuánto gastás por mes, en qué, y cuál es tu piso. Pero no anotaste nada.

Se puede reconstruir. Va a salir peor que si lo hubieras anotado en el momento, pero alcanza para lo que hace falta: tener un mes base contra el cual presupuestar.

Antes de empezar: para qué lo estás haciendo

Importa, porque cambia cuánta precisión necesitás.

Si es para presupuestar o calcular tu fondo de emergencia, con los gastos grandes y medianos alcanza. Un error del 10% no cambia ninguna decisión.

Si es para el contador o un descargo, no reconstruyas de memoria: pedí los comprobantes formales.

Si es para "ver en qué se me va", reconstruir no sirve tanto. Ese entendimiento sale de anotar en el momento, no de mirar una lista vieja. Empezá a anotar hoy y usá la reconstrucción solo para el número base.

Las fuentes, en orden de rendimiento

Recorrelas en este orden. Cada una tapa lo que la anterior dejó afuera.

1. El resumen de la tarjeta de crédito. Es la fuente más completa y la más fácil de leer, y suele cubrir buena parte del gasto grande. Ojo con dos cosas: la fecha del resumen no es la de compra, y las cuotas que aparecen pueden ser de meses anteriores. Cómo leerlo está en entender el resumen de la tarjeta.

2. El extracto del banco. Débitos automáticos, transferencias, débito. Acá aparecen los gastos fijos que uno olvida justamente porque se pagan solos.

3. Las billeteras digitales. Cada una tiene su propio historial y ninguna lo comparte. Si usás dos o tres, son dos o tres pasadas.

4. El mail. Buscá "recibo", "comprobante", "tu pedido" y "factura" en el período. Aparece casi todo el gasto online que no está en ningún otro lado.

5. Las suscripciones activas. En iOS: Ajustes → tu nombre → Suscripciones. En Android: Google Play → Pagos y suscripciones. Es donde aparece lo que pagás y no usás.

6. Los retiros de efectivo. Y acá viene la parte incómoda.

El efectivo no se reconstruye: se estima

Un retiro de cajero es una línea; los seis gastos en que se convirtió no están en ningún lado. Nadie los recuerda.

La forma honesta de tratarlo: sumá los retiros del mes y cargalos como un solo gasto en una categoría "efectivo (estimado)". No lo repartas en categorías inventadas — eso convierte una estimación en seis datos falsos que después vas a tratar como si fueran reales.

Si el efectivo es una porción grande de tu mes, el número que salga va a ser grueso. Está bien: sirve igual como piso, y a partir de ahora se anota en el momento.

Los tres errores de la reconstrucción

Contar dos veces. El caso típico: la transferencia del banco a la billetera Y el gasto pagado con la billetera. Solo el segundo es un gasto; el primero es un movimiento entre bolsillos tuyos.

Contar la compra completa de algo en cuotas. Si la compraste hace ocho meses en doce cuotas, lo de este mes es una cuota, no la compra. Está en cuotas sin interés.

Reconstruir un solo mes. Un mes solo miente: puede ser el del cumpleaños o el del seguro anual. Con dos o tres, lo estructural aparece y los eventos raros se promedian.

Cuándo no vale la pena

Si lo que querés es un presupuesto y ya sabés que este mes fue raro, reconstruir te va a dar un número malo con apariencia de dato. En ese caso conviene arrancar al revés: anotá un mes completo en tiempo real —son treinta días— y usá ese.

En una línea

Recorré tarjeta, banco, billeteras, mail y suscripciones en ese orden, estimá el efectivo en una sola línea sin inventar categorías, no cuentes dos veces las transferencias entre tus cuentas, y hacelo sobre dos o tres meses en vez de uno.

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